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1917 - 1942. Los descubrimientos que revolucionaron al mundo

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1917. Producción masiva del ácido cítrico vía fermentación

En  1917 el Dr. James Curie se unió a Pfizer, iniciándose una nueva era. Como químico en alimentos del gobierno, Curie estudió la fermentación en la elaboración de quesos y descubrió que uno de los subproductos era el ácido cítrico. Otros científicos habían observado este hecho décadas antes, pero no se dieron cuenta de su potencial. Curie comenzó una serie de experimentos de fermentación usando azúcar y moho de pan y logró producir pequeñas cantidades de ácido cítrico crudo. Sin embargo, manufacturar grandes cantidades de la sustancia fue un desafío.

En Pfizer, Curie y su asistente Jasper Kane, trabajaron en mejorar el procedimiento a través del desarrollo del proceso conocido como SUCIAC (Conversión del Azúcar en Ácido Cítrico, -por sus siglas en inglés). La compañía apostó  a ese procesamiento,  asumiendo un riesgo calculado y cambiando sus instalaciones aún rentables de bórax y ácido bórico a SUCIAC. Con el tiempo, la producción de SUCIAC comenzó a superar la extracción convencional de productos cítricos. En 1929, Pfizer ya no necesitó producto cítrico importado. Y es cuando Kane participó en el desarrollo de un nuevo método de fermentación en tanques profundos, usando melaza en vez de azúcar refinada como materia prima y fue así como se reveló el secreto para la producción a gran escala de la penicilina.

 

1928. El moho que cambió al mundo

En 1928, año en que Charles Pfizer & Company  celebró su 75 aniversario, Alexander Fleming descubrió la penicilina.

A lo largo de más de tres millones de años, la raza humana había luchado sin éxito contra los microbios. El tifus, la influenza y otras enfermedades infecciosas provocaron muerte y sufrimiento. Finalmente, en 1928, el descubrimiento de Fleming marcó el inicio de la medicina modera al ofrecer una esperanza real para contrarrestar las infecciones.  Fleming descubrió que un hongo, posteriormente identificado como penicillium notatun, producía una sustancia que inhibía el crecimiento de una bacteria patógena que estaba estudiando. El hongo que había aparecido accidentalmente en uno de sus cultivos de staphilococcus aureus comenzó a destruir la bacteria. Fleming comprobó que la sustancia antibacteriana, a la cual denominó penicilina, era producida por este hongo, el cual liberaba la sustancia, en el líquido circundante (el caldo de cultivo). Fleming sabía que este descubrimiento podía tener un profundo valor médico, pero no podía producir suficiente penicilina para hacerla útil en la práctica médica. Entonces el hallazgo quedó como una mera curiosidad de laboratorio.

Una década después, científicos  de la Universidad de Oxford, Inglaterra, redescubrieron el trabajo de Fleming. Contaban, para ese momento, con la evidencia creciente del poder de la penicilina y buscaron ayuda en Norteamérica, dado que las compañías británicas estaban involucradas de lleno en los esfuerzos bélicos de la Segunda Guerra Mundial.

Fue gracias a los métodos de producción masiva desarrollados por Pfizer a lo largo de sus 75 años de historia, que la penicilina se logró producir en gran escala, justo a tiempo para salvar incontables vidas durante la Segunda Guerra Mundial.

 

1941.  El reto de la producción masiva de la penicilina

John Davenport y Gordon Cragwall, colaboradores de Pfizer, conocieron los beneficios de la penicilina a partir de investigaciones hechas en la Universidad de Columbia, inspiradas en el trabajo de científicos británicos. Estos estudios revelaron datos claros sobre el impacto de la penicilina en el manejo efectivo de las infecciones.

En 1941, Pfizer respondió al llamado del Gobierno de Estados Unidos para acelerar la fabricación de la penicilina, “medicamento maravilla del mundo”. La compañía inició experimentos de fermentación junto con el equipo de la Universidad de Columbia. Durante los siguientes tres años, Pfizer consagró su energía a la producción de penicilina, asumiendo con ello enormes riesgos pues la sustancia era altamente inestable y las producciones iniciales fueron desalentadoramente bajas. Pfizer estaba decidida [LO1] a no cesar hasta lograr la producción masiva del nuevo medicamento.

 

1942. Penicilina vía fermentación

En el verano de 1942, Jasper Kane, científico de Pfizer, sugirió un enfoque radicalmente diferente para producir penicilina en grandes volúmenes. Propuso que la compañía  usara los mismos métodos de fermentación en tanques profundos que habían sido perfeccionados para producir ácido cítrico. Esta propuesta ponía en riesgo a la empresa porque implicaba reducir la producción de ácido cítrico y otros productos ya consolidados en el mercado.

En un pequeño cuarto de la planta de Brooklyn, los directores administrativos de Pfizer se reunieron para evaluar las opciones. Decidieron invertir millones de dólares. Dispusieron de sus propios capitales como accionistas de la compañía para comprar el equipo y habilitar las instalaciones necesarias para la fermentación en tanques profundos. Pfizer adquirió una planta de hielo y los empleados trabajaron tiempo completo para convertir y perfeccionar el complejo proceso de producción. La nueva instalación quedó lista y funcionando en sólo cuatro meses y en poco tiempo Pfizer estaba produciendo cinco veces más penicilina de lo originalmente planeado.